Flotando en Fluido Rosa

Mientras mis ojos están cerrados, todo mi ser flota, elevándose en el aire envuelto en los tibios brazos de una dulce melodía que, matizada con una serie de sonidos extrañamente cómodos y relajantes, me transportan a un estado de ensoñación casi total. “¡Respira!” canta una voz levemente ronca y yo, me dejo llevar…

Escuchar (y ver, cuando es posible) la música de Pink Floyd es un viaje sin escalas hacia el inconsciente, ese lugar sin reglas, extraño y, al mismo tiempo, tan propio y cercano. Cada vez que me entrego, con todos los sentidos en alerta, a disfrutar de algún concierto (porque en vivo son literalmente sublimes) de esta banda oriunda de Cambridge, Inglaterra, termino maravillado por la capacidad de estos hombres para crear no sólo temas musicales absolutamente innovadores para la época (desde fines de los sesentas a mediados de los ochentas, principalmente), sino también, todo un universo de imágenes y colores que se fusiona a la perfección con el sentido metafórico y figurado de toda su obra musical.

No me caben dudas de que la música de Pink Floyd es la banda sonora del surrealismo, una y otra expresiones artísticas se maridan tan perfectamente que parecen cobrar vida cuando se fusionan. Y encuentro, además, muy pocos ejemplos más, en los que la metáfora trascienda tan cómodamente a la literatura, para mostrarse en toda su magnífica expresión también a nivel sonoro y visual.

Descubrí a la banda a mediados de los ochentas, en mi temprana adolescencia, cautivado como el resto de mis congéneres por sus hits radiales: “Another brick in the wall”, “Comfortably numb”, “Wish you were here”, Hey you”, etc., la gran mayoría de ellos provenientes del disco doble “The Wall”; pero, de ahí en más, mi relación con su música fue “madurando” en sincronía con mi propio crecimiento y como pasa con muchos de los clásicos de la literatura, su re-lectura (o re-escucha en este caso) va permitiendo “otras lecturas” y otras interpretaciones, acordes a la nueva perspectiva que nos otorga la adultez.

Y del mismo modo en que el paladar, con el paso de los años aprende a disfrutar de sabores un tanto más amargos, nuestra mente emocional se abre a nuevos sonidos y comienza a reparar en algunos detalles que, en etapas anteriores pasaban desapercibidos, descubriendo nuevas joyas que acrecientan el tesoro.

Así que hoy, pasando cómodo la mitad de mis cuarentas, sigo descubriendo en cada escucha nuevos sonidos magistrales y composiciones que me sorprenden como el primer día. Y con gusto me reconozco disfrutando cada viaje en brazos de la música y las imágenes de sus conciertos o discos, incluso hasta en los pasajes más extraños e incómodos de sus temas, esos en los que revelan sus estados emocionales más complejos y oscuros, sus miedos, su ira o su búsqueda de respuestas; también en ellos uno puede encontrar alguna similitud con su propio inconsciente, ya que, a pesar de las obvias diferencias, los seres humanos somos, más o menos, todos iguales.

Siempre soñé con verlos tocar en vivo y estar ahí, pero la separación de la banda y los grandes problemas que los enfrentaron me negaron esa posibilidad. Pero, quiso el destino que un día un productor uruguayo se animara a intentar traer la gira “Us & Them” de Roger Waters a Uruguay y que finalmente lo consiguiera, para que el 3 de noviembre de 2018 yo y mi sobrina estuviésemos ahí, junto a 40.000 personas más dispuestos a “viajar” durante casi tres horas con la música de estos genios. Claro, me faltaron la guitarra y la voz de Gilmour, pero no me quejo, la experiencia valió absolutamente la pena y el recuerdo, es imborrable.

“Cuando era pequeño, tuve fiebre, 
mis manos parecían como dos globos,
ahora, vuelvo a tener esa sensación, 
no te lo puedo explicar, no lo entenderías,
no es así como yo soy.
Me he vuelto confortablemente insensible”.

Cierro los ojos de nuevo y dejo que me atrape completamente el reef de guitarra de David Gilmour en “Comfortably numb”, una de las creaciones musicales más maravillosas y sublimes del rock de todos los tiempos y pieza seleccionada por Waters para dar fin a su concierto en Montevideo. Anda, ven, acompáñame, ponte los auriculares y abre bien grandes tus oídos, tu mente y déjate llevar, que en pocos segundos estaremos flotando en el más puro Fluido Rosa.

© José Luis Martínez Gadea

3 comentarios sobre “Flotando en Fluido Rosa

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  1. Hola, Letras Fernandinas!!! Creo que te confundo con otra persona pero me he fijado en el titulo y me ha llamado muchísimo la atención. Siempre digo que el rosa es una forma de encasillarnos a las mujeres en lo que debería ser femenino y lo que, en este sueño sosegado y con ilusión desaforado sin que se pueda controlar, veo un relato que aclama la calma o el sosiego. Me ha encantado, pues la música siempre ha sido mi gran deleite. Te confieso que es mi profesión frustrada. Ojalá poder cantar como algun grande, pero siempre me quedará la ducha y los rincones de mi pisito jajaajjajaj Muy buen relato, Votado. Te leo desde bloguers.

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