Encuentro con mi lector

¡Hola! ¿Cómo estás?

En esta oportunidad quiero escribirte de otra forma, como si estuviésemos charlando, café de por medio, en una ciudad cualquiera y sobre esto que nos involucra a ambos, mis textos y tu lectura, mis reflexiones y tu punto de vista, mis historias y tu imaginación, o mis versos y la magia que les aporta tu interpretación.

Así que adelante, sírvete tu bebida favorita y toma asiento, compartamos este rato de nuestras vidas.

Antes que todo, ¡gracias! Gracias por regalarme tiempo de tu lectura, gracias por tomarte incluso el trabajo de hacer clic en un “me gusta” o en el botón de seguir a mi página, quiero que sepas lo importante que son para mi todas esas acciones tuyas. Es más te digo, son la verdadera razón por la que escribo aquí, para poder contarte y reflexionar sobre lo que siento o lo que me preocupa y ocupa, para que seas el primero en conocer esa historia, ese personaje o esa trama que se me ocurrió y que transformé en cuento o en relato. En definitiva, es para ti que escribo.

Hace un tiempo que vengo pensando en esta instancia, en que pudiésemos sentarnos frente a frente para charlar sobre algunos aspectos del escribir y del leer, que no siempre se hablan, o que simplemente se dan por obvios, pero que guardan en su esencia, una gran profundidad.

Hablemos de obviedades, es un buen punto de partida para empezar a maridar esa bebida que tienes entre manos, con una serie de pensamientos interesantes.

Es obvio que el escritor escribe para sus lectores, pero no lo es tanto, que el escritor —como en mi caso, por ejemplo—, al hacerlo esté mirando directamente a los ojos de su apreciado lector. Como ahora, parece que no, pero te estoy mirando a los ojos, no a esos que se están desplazando por estas palabras leyendo, sino a esos otros que están detrás, un poco más profundo dentro de tu ser y que van “viendo” las imágenes y las ideas que mis letras les proyectan. Estoy mirándote a los ojos del alma.

Cuando escribo, escribo para que me leas. Cuando escribo, escribo para que mis palabras seduzcan a tu alma, a tu mente y a tu espíritu y para que a través de ese juego sordo, se produzca la mágica conexión que trascendiendo las barreras del tiempo y el espacio, permita que nos unamos en el éter de la imaginación, allí donde sólo podemos llegar tú y yo, cada vez que yo te escribo y tú me lees.

Y aunque este juego te parezca unidireccional y desigual, en realidad no lo es. Cada vez que te escribo, tú también estás participando, aún antes de leerlo. ¿Cómo? Sencillo. Yo no puedo escribir para todos, yo sólo escribo para ti y de esa manera, aunque las cosas tengan muchas formas de ser dichas, yo busco, a través de los ojos de tu alma, aquello que mueve los hilos de tu pensamiento y te lleva de la mano hasta mis ideas, mis historias, mis personajes o mis versos.

Anda, bebe otro sorbo de tu bebida, que mientras, voy a contarte qué me pasa cuando mis letras me abandonan y parten a tu encuentro.

Cada vez que me preparo para escribirte es lo mismo, en mi mente se mezclan dosis de ansiedad, de caos, de dudas y también de algunas certezas. Las ideas se agolpan, se atropellan, gritan unas por sobre las otras intentando sobresalir y llamar mi atención; es poder en potencia, todo contenido, como el dique de una represa, que espera una simple apertura para desbordar todo su caudal.

Entonces miro a través de tus ojos y en la profundidad de tu alma estoy como en la mía, como si todos fuésemos uno, la misma cosa. Y entonces algo se abre, algo se ilumina y todo lo que antes era caos, todo lo que era desorden, se transforma ahora en partitura y las notas convertidas en palabras se acomodan, se ubican y se ordenan surgiendo al fin la música, trascendiendo al previo ruido y llegando mucho más allá de lo que solos, tú o yo, podamos llegar.

Y escribo, te escribo, en trance. No tengo una explicación literal para lo que me sucede durante ese proceso, porque no puedo asegurar completamente que sea únicamente yo el que participa. Hay algo más, hay una fuerza, una energía que me acompaña, que me alimenta y me guía. Hay un hilo invisible que lo conecta todo y que una vez que lo encuentras, simplemente fluyes.

Luego, todo se apaga. Todo se aquieta y aquella fuerza, aquella energía que te empujaba desaparece sin dejar rastros. Todo es silencio, todo es paz, todo es liberación. Sientes que te has entregado completamente, que has dado algo, algo importante. Son sólo instantes, pero esos mágicos instantes, están completamente bañados por la humilde gloria de la creación.

Tras el tácito silencio posterior a la creación por fin llega tú tiempo, —no, por favor no te detengas, continúa bebiendo y disfrutando de tu bebida, que el proceso aún no termina. Como te decía, llega entonces el tiempo de que participes activamente del ritual, ahora las palabras que una vez fueron mías —si es que en realidad alguna vez lo fueron—, serán tuyas para siempre. Pero no tendrán valor alguno, casi te diría que es como si no existieran, hasta que tus ojos naveguen a través de ellas y permitan que tus otros ojos, los del alma, les otorguen sentido y las insuflen de vida.

Somos las dos márgenes de un cauce que fluye hacia el infinito, unidas únicamente por el puente de la creación y la imaginación, un puente que sólo se hace visible y transitable cada vez que yo te escribo y tú me lees.

Gracias por acompañarme.

¡Hasta la próxima!

2 comentarios sobre “Encuentro con mi lector

Agrega el tuyo

  1. Hola, tal como lo dices, así se siente, o al menos me pasa a mi, es una sensación increíble y muy bonita también. Es como sentirse comprendido por alguien, y si, es como estar frente a frente en una charla amena de amigos donde nos expresamos con total libertad. Me gusta mucho lo que dices, lo que sientes y lo que expresas, porque cuando escribimos es la meta a la que anhelamos llegar, justo allí, a la comunión de almas donde todos podemos ser uno. Un placer, mis respetos y seguiré tus entradas, un apretón de manos!!!

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias Blanca, qué lindas palabras. Me alegro mucho de que te haya gustado esta charla con mi lector y que compartas las sensaciones y vivencias, en definitiva, es el arte de escribir. ¡Bienvenida a Letras Fernandinas!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: