Círculo virtuoso de la realización

Hoy finaliza un nuevo año y es un excelente momento para reflexionar sobre lo hecho y lo que quedó pendiente, sobre los logros y las pérdidas, sobre lo aprendido, lo desaprendido, lo vivido y lo aún por vivir.

Este es un excelente momento para soñar, porque aunque la vida sigue y mañana será un día como cualquier otro, igual podremos imaginar que muchas cosas vuelven a empezar y que nuevas oportunidades se abren para nosotros, en todos aquellos aspectos que han quedado postergados, inconclusos, en suspenso o la espera de encontrar el valor suficiente para encararlos. Mañana seguramente será un buen día para ello, ¡no lo dejes para pasado!

Hoy es un excelente momento para agradecer. Agradecer a todos y a todo, porque no estamos solos en este mundo y porque dependemos de tantas cosas para desenvolvernos naturalmente en él, que las damos por hechas y las obviamos como si no hubiera forma de perderlas. Hoy me levanté y fui sólo al baño, me preparé el desayuno y pude comerlo sin ayuda, pude pagar mi almuerzo y dispuse luego de un buen libro para sumergirme en sus páginas y aprender. Todo eso fluyó naturalmente y sin esfuerzos, como todos los días, pero eso no quita que debamos reconocer que no todos tenemos la misma suerte y que por ello, cuando toca, hay que ser agradecido.

Generalmente pasamos por alto el sencillo y maravilloso arte del agradecimiento, ese pequeño gran gesto que abre tantas puertas y acciona tantas palancas positivas, que el solo hecho de su presencia es capaz de modificar aspectos claves en la vida de cualquier persona. Y no es magia, es energía pura y positiva que se expande sin límites y en ambas direcciones, ante la presencia de un simple “gracias”.

Doy gracias entonces a todos los que de alguna manera interactuaron con mi entorno física o virtualmente. Aquellos que me dieron una mano, que me escucharon, me acompañaron, me siguieron, me guiaron, me leyeron, me contactaron, me corrigieron, me enseñaron, me mostraron, me esperaron, me impulsaron, me motivaron y me demostraron que podía, a pesar de mis dudas o mis dificultades. Doy gracias a mis familiares, a mis amigos, a mis conocidos y a mis lectores, a todos ustedes, por estar ahí.

Quiero terminar este artículo con algo que la vida me ha ido enseñando poco a poco, en base a estudio y lectura, en base a conversaciones con grandes amigos y personas que siempre te ayudan a crecer, y en base también a la experiencia que te van dando los años vividos. Yo lo llamo “círculo virtuoso de la realización” y si bien lo que contiene no es de mi exclusiva realización, todo lo contrario, es la recopilación de enseñanzas y la consecuencia de tantas batallas perdidas y ganadas, de chocar una y mil veces contra mis propios muros hasta encontrar la forma de saltarlos y es la recordación permanente que debo hacerme a mi mismo, para seguir adelante, para ir a por más, para seguir creciendo, aprendiendo y viviendo de la forma más plena posible.

Se los comparto con la esperanza de que quizás pueda aportarles algo, a la suma que es vivir. ¡Felicidades, muchos sueños y grandes concreciones para 2019!

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