La polarización de la mirada

Desde hace buen tiempo veo con preocupación un fenómeno que viene creciendo silenciosamente, tanto, que ha logrado insertarse en nuestra sociedad y en nuestro diario vivir sin que nos percatemos realmente de su presencia.

Me refiero específicamente a lo que llamo “la polarización de la mirada”, ese acto por el cual muchas personas son incapaces de aceptar que el otro piense y viva desde una perspectiva opuesta a la propia.

Es cierto que este fenómeno no es nuevo, siempre hubo, hay y habrá personas con las que estemos en las antípodas del pensamiento y la filosofía de vida, pero lo que sí me resulta nuevo y preocupante, es el grado de violencia con el que se reacciona ante la diferencia explícita.

Esa cuestión de bandos opuestos es lo que representa la polarización de la que hablo, pseudo ejércitos virtuales —y generalmente anónimos— que se enfrentan sin piedad en el inofensivo campo de batalla de las redes sociales, disparando a mansalva desde sus trincheras maniqueístas, sin aceptar otra verdad que la propia y sin tener el más mínimo cuidado de lo dicho, o del efecto que tales palabras pueden causar en la persona o el entorno de quien recibe la pesada munición.

¡Qué lejos estamos de practicar la empatía —entendida como la capacidad de ponernos en el lugar del otro y comprender su perspectiva y forma de pensar— y por lo tanto, de alcanzar un estadio más evolucionado en cuanto a nuestra vida en sociedad!

¿Es viable una sociedad en la que no pueden alcanzarse acuerdos políticos fundamentales, debido a la polarización en el pensamiento de cada bando? Digo acuerdos políticos, porque en definitiva son el formato adecuado para tangibilizar el avance y desarrollo de cualquier sociedad democrática. ¿Puede un país avanzar si su gente cincha en direcciones opuestas? ¿Podemos esperar un buen resultado si somos incapaces de trabajar en equipo como sociedad?

No tengo intención de responder estas preguntas, porque al mismo tiempo me las estoy formulando a mi mismo, como disparadores para la reflexión.

Puede resultar tentador buscar la respuesta fácil y políticamente correcta y decir simplemente, ¡NO! Pero en realidad pretendo ir un poco más profundo y pensar en ¿qué hay detrás de esta actitud ciega e intransigente, maleducada y degradante, baja e insensata en la que incurre una gran cantidad de personas a diario, cuando gasta su tiempo en responder al otro, ante un pensamiento, reflexión, idea o simple expresión que éste diga o escriba y que ose estar en la vereda opuesta a las concepciones de aquellos?

Es muy profundo este tema, imposible de abarcar en una sola reflexión, pero desnuda algunos aspectos bien notorios de nuestro diario vivir como sociedad, como son, entre otros: la hipocresía o el decir una cosa y hacer exactamente lo contrario; la intolerancia o la actitud de quien no respeta las opiniones, ideas o actitudes de los demás, si no coinciden con las propias y la soberbia o el sentimiento de superioridad frente a los demás, que provoca un trato distante o despreciativo hacia ellos.

Estamos infectados de hipocresía, intolerancia y soberbia, pero nos mantenemos lo suficientemente insensibles como para no aceptarlo.

Hay un concepto que podría funcionar como semilla social y que podríamos sembrar entre todos, principalmente quienes no nos identificamos con ninguna de las polaridades que dividen nuestra sociedad, y es el de la otredad.

La otredad es la capacidad de percibir al otro como diferente, no como un igual y tampoco como un ente negativo, todo lo contrario, es poder reconocer, respetar y valorar las diferencias, aceptar la diversidad y construir en base a ella, algo más evolucionado.  Reconocer finalmente que somos únicos e irrepetibles, pero también que somos seres sociales y que no sobrevivimos en soledad.

Por lo tanto, la otredad nos plantea el desafío de abrir la mente para dejar entrar las ideas de los demás, no para asimilarlas dócilmente, sino para aceptarlas, reconocerlas y cuestionarlas o refutarlas si es necesario, pero siempre desde la educación y el respeto, con espíritu constructivo y buscando caminos de consenso que nos permitan avanzar, en vez de quedarnos eternamente atascados en el fango de la polaridad.

 

7 comentarios sobre “La polarización de la mirada

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: