Inspiradores de sueños

A ellos se les permite todo y no por capricho, sino por derecho propio, porque se lo ganaron.

Ellos son, en el caso de tener la suerte de conocerlos, nuestros primeros superhéroes, nuestros primeros cómplices, nuestros primeros confesores y generalmente también, los autores de ese primer rezongo serio, argumentado con sabiduría y expresado con tierna dureza, que décadas después continuas sin olvidar.

Ellos son los depositarios de un legado milenario y deben cumplir con el rol fundamental que les entregó la naturaleza: ser el soporte espiritual y moral de las incipientes familias de sus hijos, apoyando emocionalmente tanto la dura tarea de los noveles padres, como acompañando incondicionalmente los primeros pasos de sus pequeños nietos. Al mismo tiempo, son el primer ejemplo a seguir y el primer resguardo al cual acudir.

Los abuelos son eso y mucho más, son fundamentales para la estructura familiar de cualquier sociedad, porque muchas veces son ellos quienes cumplen la función de encaminar a sus nietos cuando las circunstancias de la vida los desvían, o suplen la dosis de amor ante la ausencia de alguno de los padres, o simplemente cuentan con el poder de las palabras que no escuchamos a nuestros padres, aunque las digan reiteradas veces.

Hay muchos tipos de amor, todos diferentes, pero ninguno como el de un abuelo por sus nietos, ellos mismos lo dicen, porque los nietos son como una extensión del amor por sus hijos, pero elevado a una potencia infinita, generadora de un sentimiento que sencillamente no tiene explicación con palabras, pero que se palpa en cada mirada, en cada abrazo y en cada beso.

Aquellos nietos que tienen la suerte de compartir momentos con sus abuelos a una edad en la que las palabras ya forman ideas en su mente, corren con la suerte de acceder a esa cuota de sabiduría para poder asimilarla y atesorarla en el tiempo. Quienes apenas llegamos a esa frontera, guardamos las pequeñas gotas que pudimos abrevar, como un tesoro, como una brújula que marca el buen camino.

En Uruguay el 19 de Junio de cada año se festeja el día del abuelo, coincidiendo con el día en que se conmemora el natalicio de nuestro prócer José Gervasio Artigas, padre y abuelo de nuestra patria; una especial coincidencia, que no hace más que reconocer la importancia institucional que representan todos los abuelos para nuestra república.

A todos los abuelos en su día: ¡Salud!

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