¿Quién te dijo que no puedes?

Desde mi humilde posición de ser humano pensante y sensible, algunas de las cosas que le critico al sistema educativo es que no nos prepare para hacer frente a las dificultades, que no nos enseñe desde la base a ir por los desafíos, a enfrentarlos, a quererlos; que no nos brinde las herramientas necesarias para hacernos fuertes emocionalmente, para ser resilientes, para ver desde pequeños, en cada obstáculo una oportunidad. Que no nos hagan comprender desde chicos, que el peor resultado de un equipo siempre será superior al mejor resultado de un individuo.

Por el contrario, nos enseñan a leer, repetir, copiar, memorizar y razonar lógicamente, nos inculcan silenciosamente que debemos competir porque siempre hay otros que son superiores a nosotros por el solo hecho de tener más facilidad para realizar una tarea, o por simplemente madurar más rápido. Nos demuestran permanentemente que “no servimos” para algo, cuando nos cuesta un poco más que al resto comprenderlo, nos marcan a fuego cuando vemos que otros reciben todos los méritos y todos los premios por el solo hecho de leer, repetir, copiar, memorizar y razonar más rápido y mejor que nosotros.

¿Por qué no nos dicen que en realidad podemos hacer, crear y aprender todo lo que nos propongamos? ¿Por qué no nos demuestran que si insistimos, a la corta o a la larga lo logramos? ¿Por qué no nos enseñan habilidades y capacidades emocionales, que nos permitan hacer frente a todo aquello que nos cuesta? ¿Por qué no nos preparan para un mundo y un mercado a los que les importa un bledo si fuimos abanderados en la escuela, o si en el liceo pasamos todos los años con sobresaliente?

¿Acaso no conoces a algún ex compañero de primaria o secundaria que era de los mejores de la clase o del instituto, y que ahora trabaja de auxiliar administrativo en un empleo público — sin desmerecer la función, que por cierto alguien debe hacerla, pero me es funcional al ejemplo —, al mismo tiempo que aquel compañero callado, de perfil bajo y calificaciones promedio que no sobresalía nunca, pero que ahora es un empresario exitoso que genera trabajo para decenas de familias?

¡Que nadie te diga jamás que no puedes!

Aunque el sistema educativo te haya inculcado lo contrario, o tus padres te hayan dicho que no servías para algo, o tus amigos no te entiendan, o por la razón que sea, no dejes de luchar por lo que sientas que está dentro tuyo, por lo que te haga soñar despierto, por lo que te genere ilusión, por lo que haga que las horas vuelen o por aquello que sólo quieras probar para ver cómo sale; porque nada ni nadie pueden detener a la convicción de una persona con actitud de conquista, con deseo ferviente de aprender y con sueños que materializar. Estoy convencido que podemos aprender todo lo que nos propongamos, aún a pesar de los demás, e incluso, de nosotros mismos.

¡Cuánto falla el sistema en preparar personas capacitadas para la vida y cuánto fallamos los padres muchas veces, en preparar hijos para salir adelante ante las vicisitudes del diario vivir!

Y no es porque queramos hacerles un daño y echarlos a volar con las alas a medio formar, no; es porque a pesar de que hacemos lo mejor que podemos, la mayoría de las veces volcamos en ellos nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestras frustraciones, nuestros sueños y nuestros deseos, como si ellos fueran una continuación física de nosotros mismos, cuando en realidad son el fruto de nuestra sangre, sí, pero son personas individuales con sus propios sueños y capacidades bien distintas a las nuestras.

No podemos evitar que los demás digan lo que piensan o actúen como sientan — generalmente consideran en forma genuina, que es por nuestro bien que lo hacen —, aunque aquello nos afecte, es nuestra responsabilidad dejar que nos influya o no al punto de bloquearnos, es nuestra la capacidad de mirar hacia adentro y reconocer y valorar nuestro potencial, está en nosotros y sólo en nosotros la fuente de poder que nos empuja a intentarlo y que luego, cuando llegan las dificultades — que llegarán —, es la misma fuente la que nos acicatea para que no nos entreguemos y podamos seguir adelante.

Confía en ti, cree en ti y pon todo lo que tengas para lograrlo porque nada se gana sin esfuerzo.

¿Es fácil? Absolutamente, no. ¿Es más cómodo quedarse como estamos y dejar que la vida fluya y el destino disponga? Por supuesto que sí. Ahora bien, cuando lleguen los cuestionamientos internos. los auto reproches, la frustración permanente por estar donde no queremos y las quejas hacia nuestro jefe, nuestros superiores, nuestros compañeros, nuestros padres, nuestras parejas, nuestros amigos, el gobierno, la sociedad o quien sea que se nos ponga delante, recordemos bien que la decisión fue toda nuestra y que cuando tuvimos la oportunidad de luchar por lo que queríamos y sentíamos, preferimos agachar la cabeza, aplastar el trasero contra el sofá y hacernos los distraídos.

Por suerte somos libres para elegir, pero esa libertad acarrea una responsabilidad, la de hacernos cargo de nuestras elecciones.

Yo mismo he pasado por estos dos estadios, supe agachar la cabeza y quedarme en la segura, o no luchar como debía, o no prestarle la debida atención a lo que estaba dentro mío — y pagué las consecuencias con frustración y amargura —, pero por suerte también y gracias a la ayuda de personas que me quieren bien, un día desperté, para entender este proceso que debemos desarrollar día a día. He alcanzado ya algunas metas y estoy muy lejos de otras, pero disfruto a pleno cada día con la convicción de que recorro MI camino, el que elegí, el que me motiva y el que me hace soñar.

Quizás nunca alcance las metas finales que habitan en mis sueños, quizás esa sea una de las claves de la propia vida, no lo sé, pero mientras tanto, seguiré dando todo de mi para mejorar cada día en la medida de mis posibilidades, para estar un poquito más cerca de mis objetivos y para recorrer el camino a mi manera.

2 comentarios sobre “¿Quién te dijo que no puedes?

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  1. Así debería ser y tendrá que ser.Los padres guardar sus frustraciones y entender que vinieron a ser ellos y no los sueños que dejaron por el camino.Estan aquí para ser una versión mejorada, porque es así que evoluciona nuestra humanidad .Te felicito por decir lo que muchos necesitamos entender y hacer.

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Muchas gracias!
      Sí, es un tema medular, en la medida en que los padres logremos dejar volar a nuestros hijos, para que cumplan (o lo intenten) sus sueños libremente, iremos liberando a las futuras generaciones y no atándolas a los determinismos familiares.
      Gracias por comentar.

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