Carta a mi Yo de 17

Querido José Luis de 17, te escribo yo mismo desde los 44.

Sé que te puede resultar extraño recibir estas letras, pero hay algunas cosas que me gustaría contarte, ya que la vida casi 30 años después, se ve muy diferente a como la estás viendo tú ahora; y no puedo negarte que en esta etapa en la que me encuentro, a mi también me encantaría recibir una carta como ésta, de parte de nuestro José Luis de 75, nunca se sabe.

Sé que estás lleno de sueños y de dudas, que hay cosas que te gustaría que hubiesen sido diferentes a como lo son, que hay otras que te preocupan y que algunas directamente te parecen tan lejanas que ni siquiera te propones imaginarlas.

Ahora tengo un poco más claros algunos aspectos que me hubiese gustado escuchar, o recibir como consejos a tu edad, que sin dudas nos hubieran allanado bastante el camino, que no es fácil, está claro, pero que vale la pena una y mil veces.    

Quiero hablarte en esta carta, con la ilusión utópica de trasladarte estos consejos para que puedas atesorarlos, valorarlos y aplicarlos. Sé muy bien que tu tiempo ya pasó, pero sé también que ayudándote a ti, me ayudo a mi, y que entre los dos, podamos quizás ayudar a alguien más, que en estos momentos esté transitando una etapa como la tuya. Recuerda que tenemos un hijo que va camino a ella, le falta un buen tiempo aun, pero ya va a llegar.

Permíteme entonces que me dirija a ti, no como un hijo, pero sí desde la posición que me otorga en este intercambio, la mayoría de edad. Gracias.

Primero que todo José Luis, hay algo que cuanto antes lo comprendas, te evitará una cantidad de disgustos, decepciones, preocupaciones y horas perdidas sin sentido: todo aquello que esté fuera de tu rango de acción y que no dependa directamente de ti, es algo que debes aceptar tal como es, resignarte y seguir tu camino sin dedicarle un minuto más de atención ni emoción, porque hagas lo que hagas, aquello seguirá siendo tal cual es.

Confía en ti, quiérete, trátate bien — física y emocionalmente — y recuerda siempre que todas las respuestas que buscas están dentro de ti mismo, no esperes nunca que lleguen desde afuera, porque no lo harán, y si lo hacen, duda, desconfía. Nadie te conocerá mejor que tú mismo; aprende a escuchar a tu instinto, a tus corazonadas, generalmente lo que buscas ya está ahí, y aun estando equivocadas, disfrutarás y valorarás cada intento por averiguarlo. Sé fiel a ti mismo.

No puedo decirte exactamente qué estudiar ni qué hacer en cuanto a tu futuro, pero sí que la respuesta está — de nuevo — dentro tuyo. Mira bien, presta atención a lo que tienes dentro, a lo que te gusta, a lo que provoca que el tiempo vuele cuando lo haces, a lo que te sale sin dificultad, a lo que te genera sueños. Cuando dudes, piensa que vas a pasar gran parte de cada día de tu vida haciéndolo, así que no te guíes por los consejos de los demás, ni por cuestiones económicas — si lo disfrutas y pones todo de ti, nada podrá evitar tu éxito — , confía en lo que sientes y lucha por conseguirlo. Créeme, no tiene precio levantarse cada día sabiendo que vas a hacer lo que te gusta, lo que disfrutas y lo que amas. Cuando logras eso, eres rico en una cantidad de aspectos que no se compran con dinero.

No esperes de los demás, más de lo que pueden dar, ni pretendas cambiar su forma de ser. Acéptalos como son y adáptate, porque muchas veces serás tú el que esté actuando de forma equivocada. Aprende a reconocer a los que dan todo de sí para quererte como eres y aléjate sin reparos de aquellos que sólo pretendan agradarte por el solo hecho de estar contigo, porque con la misma facilidad con la que llegan, se marchan. Aprende a aceptar las palabras de los que te quieren bien, aunque te duelan, porque unos días después, cobrarán sentido y estarás agradecido. Respeta y escucha a quienes te dicen las cosas de frente y sin rodeos, y desconfía siempre de los que sólo te aplauden y palmean el hombro.

Los años pasan más rápido de lo que ahora crees y el futuro puede que no sea todo lo fantástico que sientes que puede ser, y eso no quiere decir que sea malo, todo lo contrario, sólo que a tu edad tendemos a idealizar un poco más de la cuenta; por eso, vive cada experiencia con consciencia, disfrútala o súfrela como se debe, todo pasa y de todo se aprende. 

Entrégate al trabajo, a la práctica y al esfuerzo con la plena consciencia de que sólo así se mejora, se aprende y se prospera, y aléjate por favor del conformismo, del letargo, de la comodidad excesiva y del facilismo, eso sólo conduce a la mediocridad y a la decadencia. El cielo puede ser tuyo, pero sólo si haces lo necesario para merecerlo. 

Cultívate, alimenta tu cuerpo, pero también tu mente y tu espíritu, no pierdas nunca la curiosidad ni la sed de conocimiento, viaja si puedes, no te pierdas cada oportunidad que tengas de asistir a un espectáculo o evento artístico, ten hobbies, sigue leyendo y escribe José Luis, no dejes de escribir.

Confía en el amor, en el verdadero amor, porque llega — ¡llegó! — aunque ahora quizás pienses que no es algo tan sencillo. No te prives de ser padre — del modo que esté a tu alcance y que las circunstancias te permitan —, es algo maravilloso que te cambiará la vida de raíz y le aportará un sentido que ahora no puedes comprender. 

En definitiva, ten bien presente que quienes te quieren, hacen lo mejor que pueden por ti, aunque se equivoquen, valóralos por ello y házselos saber cada vez que puedas. No te puedo pedir que a tu edad entiendas a tus padres, porque sé que es muy difícil — ambas partes ven el mundo desde perspectivas bien diferentes —, pero te aseguro que lo harás, y mucho más cuando tengas hijos.

Quiérete tú y ten confianza plena en tus capacidades, ten siempre una actitud dispuesta — la aptitud se aprende y se practica —, ve tras tus sueños sin dudarlo, los logres o no, siempre ganarás el aprendizaje y tendrás la oportunidad de empezar de nuevo si no lo consigues, o si estabas equivocado. 

No te hagas mala sangre por el pasado — ya pasó y no lo puedes cambiar — ni por el futuro, vive el presente con fe y esperanza, porque si haces tu parte, el destino se encarga del resto. No te victimices, enfrenta lo que te toque y sigue adelante. Y recuerda siempre: la felicidad no es un destino, es un viaje, un camino. 

Cuídate y sé feliz. Nos vemos en el futuro.

 

Probablemente te estés preguntando cuál es el sentido de escribirme a mi mismo en una edad que ya pasó y que obviamente no volverá, pues bien, además de resultarme un excelente ejercicio terapéutico, me permite hurgar entre aquello que considero aprendizajes adquiridos por la experiencia de vivir, y reafirmarlos, al tener que escribirlos con un sentido de propósito.

Por otra parte, tengo un hijo y pienso que quizás a esa edad, esta reflexión le ayude a aclarar algunos aspectos que le generen incertidumbre, del mismo modo para algún joven lector que navegando por lo mares de la virtualidad, arribe a este puerto de Letras Fernandinas y se encuentre con alguna palabra que le ayude a encarar su derrotero.

7 comentarios sobre “Carta a mi Yo de 17

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  1. Hola,
    soy nueva en tu blog, me ha gustado mucho el desarrollo del relato porque puede serle muy útil a cualquiera que en este momento lo necesite o no valore o se cuestione hacia dónde van los tiros ahora. Es una especie autosación y consejo que es reparador hasta para el que solo está cómo espectador. Te invito a mi blog Historias con “K” o si lo prefieres El Rincón de Keren, mi otro blog más literario y ya me cuentas qué tal. Por lo pronto, te he averigüado por Bloguers y te pongo una manita. De nuevo, me ha gustado mucho, sobre todo porque yo también le diria muchas cosas a mi otro yo de hace unos años. Excelente.

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    1. Muchas gracias Pilar, muy lindas tus palabras. En realidad escribirle a nuestro yo del pasado es una forma de volver a decirnos algunas cosas que está bueno reafirmar. No vamos a poder recorrer de nuevo esos caminos, pero al menos no cometeremos los mismos errores y valoraremos aquello que lo merezca. Bienvenida a Letras Fernandinas!!

      Le gusta a 1 persona

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