¿Cuánto vale un libro?

Hoy, 26 de Mayo, en Uruguay es el día nacional del libro, por lo que me pareció muy oportuno hacer una breve reflexión sobre el valor de los mismos para la sociedad.

¿Cuánto vale un libro?

Vale aprendizaje, vale apertura, vale crecimiento, vale imaginación, vale cultura, vale conocimiento, vale aventura, vale misterio, vale amor, vale memoria, vale sueños, vale dignidad, vale justicia, vale música, vale baile y vale tantas cosas más, como significados y aportes tenga y haga para cada lector.

Una chispa corporizada en idea es preámbulo para un arduo trabajo de investigación, planificación y escritura, que encuentra su razón de ser en las manos de sus ávidos lectores. Enmarcadas entre sus tapas, habitan mudas las palabras del solitario escritor a la espera de que al abrirse sus páginas de par en par, la luz libere su voz y su sentido se esparza por doquier. La chispa que inició este fértil proceso, seguirá siendo la misma que finalmente encenderá el fuego de la iluminación.

El valor de los libros es altísimo, inconmensurable. Son la fuente de conocimiento más importante para la humanidad y el medio más válido para su transmisión. Dichoso el niño que recibe la gracia de la lectura desde pequeño y dichoso de aquel en quien siembran el hábito de acudir a un libro desde la niñez, porque esa semilla germinará con fuerza, crecerá y florecerá en la madurez de su vida, colmándolo de experiencias casi tan vívidas como las reales y dotándolo de una herramienta que no cesará en su labor, hasta el último de sus días.

Quienes sentimos pasión por la lectura, podemos entender ese singular placer que nos brinda tan solo mirar las pilas de libros amontonadas en la biblioteca, o en cualquier otro soporte que haya a nuestro alrededor, es como admirar un tesoro y reconocer una a una las piezas que lo componen, así como el valor que encarnan para nosotros. Mirar de reojo ese libro que estamos leyendo, como pidiéndole que nos diga algo más, mientras esperamos ansiosos el momento de mágico de tomarlo nuevamente en nuestras manos, abrirlo con parsimonia y sumergirnos sin reparos en el mar de sus letras. Nadie se baña dos veces en el mismo río” decía Heráclito de Éfeso en la antigua Grecia, del mismo modo que nadie que se sumerge en el mar de letras de un libro, vuelve a salir a la superficie siendo el mismo que entró.

A mi manera y con mis humildes Letras Fernandinas, este es más o menos, el valor que le otorgo a un libro, o mejor dicho, a mis libros.

¡Salud!

 

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