Yo sólo pido 3 imposibles

Desear no cuesta nada, de hecho cada año recibimos más y más fotos, videos, audios y saludos con deseos de prosperidad para el nuevo año que se avecina.

Obviamente es un momento propicio para mirar al futuro con un poco más de expectativas y por qué no de sueños, aunque estos se muestren al día de hoy como verdaderos imposibles.

Allá voy entonces por mis 3 utopías para el 2018, con una fuerte incredulidad, pero con un atisbo de esperanza al mismo tiempo, de que quizás promuevan una mínima reflexión y de a poco empecemos a cambiar nuestra realidad.

PRIMER IMPOSIBLE: Sinceramiento, compromiso y grandeza de la clase política de nuestro país.

No tenemos líderes que nos inspiren, que nos motiven, que nos enorgullezcan. Por el contrario, la clase política de nuestro país, toda ella, está plagada de personas que sólo buscan el beneficio propio y el de sus allegados más cercanos, asistimos a un debate político que da vergüenza ajena por su precariedad, soportamos una creciente y cada vez más deshonrosa corrupción, que se ha instalado cual bacteria en el organismo de cada uno de los partidos políticos de nuestro país, desde hace buen tiempo la política ha dejado de ser una herramienta para el progreso de la sociedad, pasando a ser un verdadero negocio.

Hemos dejado de creer, nos han robado la esperanza y nos están aniquilando el espíritu.

De no surgir algún liderazgo inspirador, creíble, capacitado y con ideas realistas, mucho me temo que no sólo votaremos en la próximas elecciones “al menos malo” (hecho absolutamente nefasto si los hay), sino que terminaremos de comprometer el hoy ya difícil futuro que les estamos entregando a nuestros hijos. Que no nos extrañe luego, que no nos duela que estos quieran irse a otros destinos en busca de una vida digna.

SEGUNDO IMPOSIBLE: Que creamos un poco más en nosotros mismos y que al mismo tiempo, queramos ser cada día un poco mejores que el día anterior.

En contraposición con el deseo anterior y si bien la clase política de nuestro país tiene la culpa de que el sistema esté fallando como lo está, el resto de la sociedad somos responsables de la desidia, el desgano y la falta de voluntad que nos aqueja como nefasta particularidad.

Lo dijo J. F. Kennedy brillantemente en su discurso de asunción como presidente de los EE. UU. …”no te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué vas a hacer tú por tu país”.  Si no somos capaces de querer ser mejores cada día, de pretender que cada trabajo que hacemos sea mejor que el anterior, que nuestros hijos aprendan no por lo que les decimos sino por lo que a diario les demostramos, ¿cómo pretendemos exigirle a quienes nos gobiernan que sí lo hagan?

Trabajar hay que trabajar, no porque dependamos del dinero que cobramos por hacerlo, ni de los beneficios que podamos eventualmente recibir, debemos hacerlo por dignidad, por auto realización y por madurez. Si sé que tengo que pasar 8 horas (o las que sean) en mi trabajo, qué mejor que ocupar ese tiempo en realizar la tarea con entusiasmo, con ganas, con responsabilidad, con alegría y con agradecimiento (todo esto se duplica en quienes realicen funciones públicas), sintiendo al final de la jornada la verdadera satisfacción del deber cumplido y del ejemplo brindado a quienes nos acompañaron, la auto confianza que se gana en esos casos, es la base fundamental sobre la que se sustenta el progreso personal, porque todos quieren junto a sí a quienes contagian, a quienes irradian energía positiva.

¡Se puede ser feliz! Depende sólo de nosotros, no de las circunstancias ni del medio ambiente. Se puede ser feliz en la riqueza y en la pobreza, en un día lindo o en uno feo, la felicidad no es un destino al que debamos arribar, por el contrario es un camino, un viaje que podemos recorrer si nos lo proponemos. Nadie tiene la culpa de nuestra infelicidad, nadie más que nosotros mismos. Si cambiamos la actitud ante la vida, ante el trabajo y ante las circunstancias, encontraremos la receta para convertir cualquier metal en oro, alquimia le dicen.

TERCER IMPOSIBLE: ¡Respeto! Que recuperemos los valores fundamentales, pero sobre todo el respeto, que nos permita convivir en sociedad.

Hemos perdido aquello que alguna vez nos caracterizó como sociedad, asistimos a una “desvalorización” de los valores fundamentales (valga la redundancia) y hemos puesto en peligro la convivencia en sociedad.

Paredes grafiteadas por doquier, parques, plazas y monumentos vandalizados, insultos a diestra y siniestra en el tráfico, violencia en el deporte y al interior de los hogares, descalificación a los adultos mayores, más una larga y triste  lista de etcéteras.

Si seguimos navegando por estas aguas no arribaremos a buen puerto, seguramente naufraguemos en medio del camino, porque ninguna sociedad puede sostenerse por mucho tiempo en estas condiciones.

Este es un tema muy difícil de encarar, porque hay que estar muy preparado para hacerlo, obvio que con las autoridades (¿autoridades?) que hoy tenemos, parece más lejana aún cualquier solución, pero al menos, que en lo que a cada uno de nosotros respecta, tratemos de dar el ejemplo a aquellos que no obran de acuerdo a la moral y las buenas costumbres y no seamos precisamente nosotros, quienes agreguemos más combustible a las llamas.

Estos son entonces mis 3 deseos imposibles para el 2018, mis 3 utopías. Espero que aunque más no sea, provoquen una mínima reflexión en quien las lea y quizás, algún intento de ir por este camino, y prometo ser yo el primero en dar el ejemplo e ir a por ellas con todas mis fuerzas, mi voluntad, mi convicción y mi alegría.

Que tengan todos un gran 2018 y gracias por estar siempre de ese lado, regalándome algunos minutos de sus vidas.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: