¡Hoy cumplo Seis!

Biológicamente nacemos una sola vez. Llegamos al mundo, nos “alumbramos”. Nuestros ojos se abren por primera vez a la luz, aunque el verdadero proceso de ver y comprender sea en realidad, un poco más largo.

De mi nacimiento hasta hoy ya van casi 44 años, pero a pesar de ello ¡hoy cumplo Seis!

De pocas cosas en la vida uno es tan consciente del cambio que representan, como en el nacimiento de un hijo. Puedes haber leído al respecto, te lo pueden haber contado con lujo de detalles, puedes haberlo transitado lateralmente con la llegada de un sobrino (sin dudas la mejor aproximación posible), pero no es hasta que lo experimentas por ti mismo, que llegas a comprender realmente lo que significa.

Es más, y hablo desde la perspectiva del padre, no de la madre, puedes intentar prepararte lo mejor que puedas durante el embarazo, que no tendrás la más mínima posibilidad de acercarte a comprender lo que luego significará la llegada de un hijo.

Hoy cumplo Seis años de una nueva vida, Seis años de padre, Seis años de ver el mundo desde una perspectiva diametralmente diferente a la que tenía hasta el 18 de Noviembre de 2011.

Hoy cumplo Seis años de vivir con nuevas prioridades, de descubrir un mundo diferente a través de los renovados ojos de la inocencia y la naturalidad de espíritu, de entender claramente que hay cosas que no valen absolutamente nada, cuando esa personita tiene algo y no sabes cómo ayudarla. Seis años descubriendo nuevas sensaciones, nuevas emociones, nuevas debilidades, nuevos miedos y nuevas formas de sonreír. Seis años comprobando que la paciencia alcanza siempre un grado más y que no hay enojo, rabia, frustración o tristeza que esa sonrisa no calmen.

No me cabe ninguna duda que hace Seis años que nací de nuevo, que alumbré un nuevo “yo”, que lejos de sepultar u opacar al que “era”, vino para complementarlo, o mejor dicho, para “completarlo”.

A las siete de la tarde de un viernes, entré a un quirófano (porque la sala de partos estaba ocupada en ese mismo momento) cargado de nervios, de miedos, de expectativas, de ansiedad, de ilusiones y esperanzas, y salí de allí una hora después siendo otra persona, aunque en ese momento no me diera cuenta de ello totalmente. Transité un fin de semana increíble, en el que no paraba de mirar a ese pequeño y frágil retoño, que era sangre de mi sangre y carne de mi carne, pero no fue hasta llegar a casa por primera vez, el lunes siguiente, que caí en la cuenta de lo que realmente había ocurrido.

Ahora era padre de un nuevo ser, ahora era responsable por su vida, por su bienestar y por su suerte, ahora todas las decisiones y acciones personales y familiares girarían entorno a ese pequeño ser de luz,  que me estaba permitiendo “alumbrar” mi nuevo ser.

Hemos pasado las etapas correspondientes al tiempo transcurrido desde entonces, hemos entendido muchas cosas que alguna vez criticamos a nuestros padres, hemos sentido en carne propia la verdadera impotencia de no poder calmar un dolor o de tener que aplicar una penitencia aunque nos duela más a nosotros que a él. Y seguimos firmes, disfrutando cada etapa con alegría.

Hoy cumplo Seis y le agradezco a la vida y también le agradezco a él, por permitirme vivir esta nueva vida y por permitirme conocer y sentir lo que es el amor de padre y lo que vale en realidad la vida de un hijo.

Hoy Benja apagará las velitas de su cumple y vivirá las ilusiones naturales de un niño de su edad, mientras tanto yo pediré un solo deseo, que ojalá la vida le permita ser feliz.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: